Gerty Cori

Gerty Cori fue una gran científica que revolucionó la investigación en Biomedicina y quién, pese a múltiples obstáculos por su condición de mujer, nunca cejó en su lucha por desarrollar plena y libremente su carrera científica. Valga como muestra que fue la primera mujer en ganar el Premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1947 -la siguiente no sería hasta 1977- y la tercera en conseguir el Nobel, después de Marie Curie y su hija Irene. Sus trabajos, muchos de ellos realizados conjuntamente con su marido Carl Cori, contribuyeron muy significativamente a alumbrar un nuevo concepto en la investigación biomédica: la importancia de las bases bioquímicas y moleculares en la fisiología y la patología.

 

Los Cori definieron la importancia del glucógeno, el polisacárido de reserva en las células animales. Caracterizaron por primera vez su metabolismo y el de la glucosa in vivo, incluido el reputado “ciclo de Cori” entre el hígado y el músculo; describieron intermediarios como la glucosa-1-fosfato (también denominado “éster de Cori”) y las enzimas glucógeno fosforilasa y la fosfoglucomutasa; proporcionaron las bases para investigaciones posteriores en la regulación de la actividad enzimática mediante fosforilación y desfosforilación; caracterizaron cuatro enfermedades causadas por deficiencias en enzimas del metabolismo del glucógeno. The “Journal of Biological Chemistry” glosó la enorme contribución al metabolismo glucídico de los Cori (1), seleccionando cinco artículos, de los que Carl sólo firma tres mientras que todos ellos están firmados por Gerty (como primera o bien última autora).

Estos descubrimientos científicos, junto con una trascendental labor de formación de investigadores sin discriminación de género, religión o nacionalidad, hicieron del laboratorio Cori el epicentro de la bioquímica experimental en los años 40-50. Por él pasaron más de cincuenta renombrados investigadores, la mayoría al inicio de su carrera investigadora, que han contribuido muy significativamente al avance de la Bioquímica, y entre los que se incluyen otros seis premios Nobel como Arthur Kornberg y Severo Ochoa. Muchos de ellos han rendido homenaje público a sus maestros, resaltando la gran capacidad investigadora, amplitud de conocimientos, pasión y rigurosidad científica de Gerty Cori (2).
Gerty Theresa Radniz (Praga, 1896) ingresó con 18 años en la Facultad de Medicina de la Universidad de Praga, después de estudiar intensivamente en una escuela preparatoria masculina (3). Allí coincidió con un compañero de clase, Carl Cori. Pronto empezaron una estrecha colaboración que les convirtió en inseparables, tanto a nivel científico como personal. El ambiente antisemítico (Gerty era judía) y la falta de oportunidades en la posguerra europea, les llevó en 1921 a emigrar a los EEUU. Allí, y pese a todo tipo de dificultades, consiguieron seguir colaborando científicamente. En 1931, ya con una extensa reputación científica y trabajo en común, sólo Carl empezó a recibir propuestas de distintas universidades. La mejor llegó de la Universidad Washington en St. Louis, con una política bastante liberal respecto a las mujeres, que ofreció una cátedra a Carl y un puesto de asistente de investigación a Gerty, con un salario cinco veces menor. De hecho, no fue hasta 1947, justo antes de recibir el Nobel, cuando finalmente Gerty obtuvo su plaza de catedrática en dicha Universidad. Ese año trajo también consigo la fatal noticia de que Gerty sufría una anemia incurable. Aún a pesar del dolor y la fatiga, Gerty realizó durante sus últimos diez años algunas de sus contribuciones científicas más importantes en estudios pioneros en la investigación de las enfermedades genéticas del metabolismo.

 

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Fuente sebbm.es

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